Hoy recordamos la gran definición de nuestro delantero irlandés contra nuestro próximo rival allá por 1992.

Volvemos a abril de 1992 y a un partido en el que el City amenazó con echar por tierra las opciones del Leeds United al título y darle ventaja al Manchester United.

En la última temporada antes de que la máxima categoría se convirtiera en la Premier League, el Leeds peleaba en lo más alto de la First Division junto al United.

Con seis partidos por disputar, viajaron a Maine Road desesperados por conseguir tres puntos contra un City que volaba alto entre los seis primeros de la tabla.

Nuestra pareja atacante, David White y Niall Quinn, estaban en una forma sensacional: terminarían la temporada con 21 y 14 goles respectivamente.

En la previa del encuentro, el técnico del United, Alex Ferguson, había afirmado que el City no querría ganar y, por lo tanto, ayudaría a su equipo a poner fin a una espera de 25 años por el título.

Sin embargo, los Skyblues se adelantaron a los 11 minutos con un brillante cabezazo en un córner del yorkshireño Andy Hill.

Mike Sheron culminó luego una magnífica jugada colectiva para ponernos dos arriba antes del descanso.

El Leeds apretó con fuerza para volver a meterse en el partido, pero el portero Tony Coton estuvo imperial. Luego, Niall Quinn acabaría con toda esperanza para el Leeds.

Gran delantero de referencia, el irlandés marcó algunos goles maravillosos para el City. Quizá ninguno mejor que nuestro tercero aquel día.

Nuestro número nueve encaró al defensa Chris White cerca del vértice del área antes de colocar una delicada vaselina sobre John Lukic que entró tras golpear la parte inferior del travesaño.

Fue un momento para nuestra historia que acabó con cualquier pensamiento de remontada antes de que Mark Brennan anotara el último gol en la victoria por 4-0.

El triunfo sí le dio esperanzas al United de alcanzar el primer puesto, aunque tres días después se las aguamos con un empate 1-1 en Old Trafford gracias a un penalti de Keith Curle.

¡Esa historia queda pendiente para otro día!