Presentamos una nueva serie de artículos para recopilar las historias de algunos de los jugadores más apreciados por la afición del City a lo largo de los tiempos.

Años: 1981/82

Partidos: 29

Goles: 14

Cuando Trevor Francis firmó finalmente por el City procedente del Nottingham Forest en septiembre de 1981, los aficionados del City celebraron la noticia con un entusiasmo fervente. Llegaba un delantero brillante, con una velocidad eléctrica, un jugador que llegaba después de marcar el tanto decisivo en una final de la Copa de Europa.

Hubo una gran demanda de entradas para su primer partido, algo de lo que el Stoke City quiso aprovechar, por lo que dijo al City que podía traer tantos aficionados visitantes como quisiesen. Más de 10.000 viajaron al Victoria Ground para ver el primer partido de Francis con la camiseta celeste… y no defraudó. El delantero inglés era considerado como uno de los mejores de su generación, y que se hubiese decidido por el City significó mucho para la afición celeste.

El fichaje de Francis también demostró la confianza de la dirección del club, que después de perder en la final de la FA Cup ante el Tottenham algunos meses antes, seguía creyendo que el entrenador John Bond podía guiar al equipo a cotas más altas, quizá incluso un título de liga.

Francis recompensó el entusiasmo de la afición del City, que llenó uno de los fondos en el estadio del Stoke, con dos goles en un debut fantástico. El City ganó 3-1 y Francis respondió a su reputación.

La atención pasó al debut de Francis en casa, una semana más tarde frente al Southampton. 42.003 espectadores vieron el empate a uno en Maine Road, un resultado que valió al City para alargar su racha de invencibilidad. También se mantuvo la fiebre Francis.

Sin embargo, con solo cuatro partidos en su cuenta de jugador del City se lesionó y se perdió seis encuentros. Con el atacante ausente, el City no logró marcar en cuatro de esos partidos, y ganando solo uno.

Regresó Francis y regresó el City. El flamante delantero parecía que operaba a otro nivel por momentos. Los también atacantes Dennis Tueart y Kevin Reeves también estuvieron en buena forma, y aprovecharon el inteligente juego asociativo de Francis. Todo fue bien, incluso pese a la lesion que obligó a Tueart a terminar la temporada antes de hora después de marcar nueve goles en 15 partidos.

Francis se estaba confirmando como toda una inspiración. Un talento fantástico que puso en pie a la grada cada vez que recibió la pelota. Rápido, inusual, e hizo mejores a sus compañeros. Cuando el City tuvo que visitar al Liverpool en el Boxing Day de 1981, nadie daba a los mancunianos como ganadores pues habían perdido 14 de sus anteriores 15 partidos en Anfield, donde no ganaban desde 1953. Tampoco es este un registro que el City haya mejorado temporadas más recientes.

Aquel City, el de 1981, tenía a Trevor Francis liderando la línea de ataque, y en esta ocasión los celestes se llevaron una memorable victoria por 3-1, todo un regalo de Navidad para los aficionados del club, aunque llegase con retraso. Dos días más tarde, el Wolverhampton cayó en Maine Road por 2-1. El City cerró el año como líder de la Primera División.

El Año Nuevo trajo lesiones, y aunque los celestes firmaron una buena racha hasta mediados de febrero, la pérdida de Francis durante algunos partidos (jugó ocho y se perdió ocho desde finales de febrero hasta mayo) y las lesiones de larga duración de Tueart y Hutchison fueron demasiado castigo para un City que fue cayendo hasta acomodarse en la décima plaza, donde el equipo de Bond terminó la temporada.

El frágil estado de forma de Francis, que tuvo problemas musculares, hizo que el presidente Peter Swales sintiera que el fichaje no le estaba resultando rentable. Cuando tuvo la oportunidad, Swales selló una venta a la Sampdoria italiana por el mismo precio que el City había tenido que pagar para llevarlo a Maine Road diez meses antes.

Nos dejó Francis, pero quedó su recuerdo. Algo que permitió que soñásemos con volver a ganar una liga pronto, algo que el City no hacía desde 1968. Llegó al City como una superestrella. Aquí marcó 14 goles en 29 partidos además de sumar diez internacionalidades con Inglaterra, donde también lideró un ataque que contaba con nombres como el de Kevin Keegan.

Trevor Francis valió cada penique que se pagó por él, aunque el suyo fuese un mero cameo en la historia del City. Pero uno muy dulce.