Claudio Bravo volvió a ser el héroe de su selección tras atajar los tres penales lanzados por Portugal y dar a Chile el billete a la final de la Copa Confederaciones.

Tras 120 minutos sin goles -90 de tiempo reglamentario + 30 de prórroga-, la tarea del meta del Manchester City era mantener su portería, y por ende a su selección, a salvo. Y lo hizo. Sin titubeos, sin dudas. Con mucha tranquilidad.

“Estaba lesionado y no estaba jugando con un ritmo normal, pero suelo tomarme las cosas con calma y este era un partido muy especial para nosotros”, dijo Bravo tras el encuentro. “Sabía lo que tenía que hacer. No creo que sea solo suerte, necesitas mucho trabajo. Necesitas estudiar a tu rival”.

“Estamos muy contentos por haber podido parar a los campeones de Europa. Portugal tuvo muchas opciones de marcar, creo que el partido fue bastante equilibrado. Estábamos algo cansados al final, pero jugamos con cabeza y  también con el corazón”.

“El secreto, creo, es que jamás dejamos de creer en nosotros”, afirmó el capitán chileno. “Queremos darlo todo para ganar, nos queda un partido”.

“Fuimos capaces de alcanzar la final, que es muy importante para nosotros. Estamos en un ciclo  muy exitoso, estamos felices por estar en la final”.