Rechazado en el Nottingham Forest por su baja estatura, dejó un calado de altura en el City.

El City seguía de cerca a su hermano Bradley, pero de pronto el rápido extremo llamó la atención de los ojeadores del Club que reculaban talento para la recién puesta en mancha Manchester City Academy. Shaun Wright-Phillips, y también su hermano Bradley, llegaron al club. Dos por uno.

“Este pequeño muchacho es terrorífico”, comentó el técnico del City, Joe Royle, que dirigió al equipo entre 1998 y 2001, después de presenciar la primera sesión de entrenamiento de Shaun, de 16 años, las antiguas instalaciones de Platt Lane.

Fue Royle quién a cuentagotas, minuto a minuto, habitualmente como suplente, introdujo a SWP en el primer equipo, convirtiéndose en el primer graduado de la nueva Academia en lograrlo.

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Quedó claro que Shaun tenía un talento especial y cuando Kevin Keegan ocupó en puesto en el banquillo de Royle en 2001 afirmó sin dudarlo que llegaría a jugar con la selección inglesa. Wright-Phillips se convirtió en un fijo para Keegan desde el primer día. Un habitual la zona atacante que desprendía un entusiasmo contagioso, energía, velocidad y proporcionaba una chispa adicional al ya talentoso y de mentalidad atacante equipo de Keegan.

Su primer tanto con el City llegó en una situación curiosa, en Milwall y sin seguidores del City en la grada. El equipo londinense había prohibido su presencia después de que el Club hiciera lo propio al no permitir la presencia de seguidores del Milwall en las gradas de Maine Road debido a altercados previos.

El tanto de Shaun fue sensacional, cortando hacía dentro en una acción individual a la contra para anotar lo que resultó ser el gol decisivo en una victoria por 2-3.

Desde entonces anotó un buen número de goles, muchos de ellos espectaculares. Se convirtió en uno de los favoritos de los fans por su actitud combativa y, por supuesto, por su capacidad de levantar la grada de su asiento por su gran capacidad para recorrer la banda a velocidad vertiginosa y sacrificarse en defensa cuando el juego lo requería

‘Wrighty’ nunca se quejaba en el suelo tras un encontronazo en el juego. No era su estilo. Se levantaba y volvía a jugar y a pelear. Durante un encuentro televisado su padre, el exjugador y leyenda del Arsenal Ian Wright, se encontraba entre los comentaristas y en una repetición a una dura entrada a su hijo que puso en serio peligro su rodilla comentó: “Estará bien. Sus piernas son de goma”.

En la temporada 2002/2003, SWP era quizá el jugador más importante de la plantilla. El corazón del equipo en el campo, aportando energía y creatividad en la mayoría de las acciones de ataque y anotando goles desde todos los ángulos y todas las distancias. El público estaba entregado a su juego.

No fue ninguna sorpresa cuando finalmente la llamada de Inglaterra llegó para Shaun. Un estreno soñado con el gol anotado ante Ucrania en una acción típica en velocidad que acabó con un disparo cruzado.

El Tottenham se convirtió en el primer club de Londres en intentar hacerse con los servicios de SWP, pero los escasos siete millones de libras ofrecidos no convencieron. Wright-Phillips siguió aumentado su valor con el City, con goles para el recuerdo ante Arsenal, Aston Villa o Southampton.

Los rumores alrededor de Shaun seguían, pero en los inicios de la temporada 2004/2005 renovó por cuatro temporadas y aseguró que sería feliz defendiendo la camiseta del City a lo largo de toda su carrera. Aquella no fue su mejor campaña, pero en verano de 2005 llegó al traspaso al Chelsea que subió su oferta en la puja hasta los 21 millones de libras.

A pesar de la situación económica del momento, el Club habría encantado de poder seguir contando con Shaun en sus filas. El simpático chico de Londres, rechazado por el Nottingham Forest por su baja estatura, relanzado por el City, se convirtió en uno de los jugadores más atractivos de Europa y codeado con lo mejor del fútbol mundial.

Con el Chelsea ganó la Premier League y la FA Cup. Disputó 125 partidos con el conjunto de Londres durante tres temporadas, pero nunca fue lo mismo para él. En 2008 emprendió el camino de vuelta a Manchester justo en el cierre de la ventana de traspasos. Recibió la llamada con las manos abiertas.

Un movimiento surgido de la nada y recibido con algo cercano a la histeria. Había regresado el hijo pródigo y por menos de la mitad de lo que se ingresó por su traspaso. Fue una verdadera ganga.

SWP volvió a debutar con el City ante el Sunderland y marcó dos de los tres goles en la victoria 3-0. Había regreso donde pertenecía y jugó un papel determinante en el renacimiento del Club, con el que sumó otros 94 encuentros, hasta alcanzar los 275 en sus dos etapas.

Sin ya tantos minutos de juego, Shaun se incorporó al Crystal Place y jugó en el decisivo encuentro de 2012 en el que el City ganó el título en el último suspiro con el gol de Sergio Agüero. Siempre durante su etapa en el Chelsea tuvo un cálido recibimiento en Manchester. Después de recibir una atronadora ovación en su visita en 2015, afirmó que siempre se sintió “de regreso a casa” en sus visitas en el Etihad Stadium.