Solo hizo falta un gol de Kai Havertz justo antes del descanso para darle a los de Londres la ventaja de un gol en Oporto.
LO QUE PASÓ
Fue un inicio tenso para el City, que cedió la posesión de manera repetida en los primeros toques y que también se enredó en el contraataque en varias ocasiones.
Sin embargo, la primera ocasión vino con un lanzamiento largo de Ederson directo al pie de Raheem Sterling, pero con el primer toque dejó que Reece James interviniera y la oportunidad se esfumó.
El Chelsea creó entonces dos oportunidades de oro en tan solo cuatro minutos (ambas llevadas por Timo Werner) y hubo suerte de no quedarse por lo menos un gol por detrás.
Es difícil saber si se debió a que la situación afectó a los jugadores o a la formación defensiva y la alta presión del Chelsea, pero no se vio el estilo habitual del City, el de jugadas llamativas.
Entonces, al ver un hueco, Kevin De Bruyne jugó con Phil Foden, que solo tenía que superar a Edouard Mendy, pero Antonio Rudiger salvó a los suyos con una buena defensa en el último momento.
Pero la amenaza del Chelsea culminó finalmente con el gol, al jugar Mason Mount con Kai Havertz en el centro del campo, para después coger el alemán y rodear a un atacante Ederson antes de lanzar el balón a la red vacía.
En el momento de irse los equipos al descanso, eran los aficionados del Chelsea los que cantaban y ondeaban las banderas. El City necesitaba recuperar su grandeza y tenía 45 minutos para lograrlo.
El City estuvo mejor tras el descanso, pero cuando Rudiger chocó contra De Bruyne justo antes de llegar a la hora de partido, fue el jugador belga el que salió peor parado, con el ojo hinchado de forma casi inmediata. Abandonó el campo totalmente desconsolado.
Guardiola barajó sus cartas, metiendo a Gabriel Jesus, seguido de Fernandinho, para sustituir a De Bruyne y Bernardo. Pero el reloj corría.
Simple y llanamente, el City no pudo penetrar la defensa del Chelsea, ni el mediocampo defensivo que había delante.
Y el Chelsea estuvo a punto de doblar su marcador: Havertz se la puso a Pulisic para marcar, pero el americano mandó su disparo muy hacia el lado.
Esto fue suficiente para Pep, que mandó a Sergio Agüero a sustituir a Sterling a 15 minutos del final.
Pero a excepción de un balón de Ruben Dias a través del área de penalti y un intento en el último minuto de Riyad Mahrez que flotó a unos centímetros por encima del larguero, no fue nuestra noche.
EL CITY VOLVERÁ
El City aprenderá de esta gran decepción. Llegar a la final de la Champions League es un logro magnífico que llevábamos años esperando. Solamente puede haber un ganador en estos partidos, y a un equipo le toca volver a casa con sentimientos de derrota.
Pero la mala suerte y las barreras psicológicas que habían estado ahí previamente para los jugadores ya han desaparecido. Y aunque la noche fue frustrante, también puede servir como combustible para alimentar al equipo de cara a la próxima temporada.