Recibir al último clasificado puede parecer, de primeras, un partido sencillo. Pero las impresiones engañan, y en el fútbol no hay nada sencillo. Uno no solo ha de enfrentarse al rival sino a sí mismo. El Manchester City tuvo que enfrentarse ante la necesidad de ganar para seguir en la lucha. Ante la presión de haber perdido tres partidos consecutivos en la Premier League. Era la hora de dar la vuelta a la situación y tratar de encadenar una serie de victorias que acercara a los sky blues al liderato.
Por si esta presión fuera poca, Rémi Garde no quiso dejar espacios a los de Manuel Pellegrini. El Aston Villa, que pelea por salvar la categoría, salió con tres centrales.
Los de Manchester no lo tuvieron fácil
En la primera media hora de partido, el City acumuló el balón durante el 80% del tiempo. Fue amo y señor de la posesión. El esférico era suyo. El peligro sobre la meta de Guzan fue constante. Especialmente en el arranque del partido. Los hombres de Pellegrini salieron con ganas de hacer olvidar la derrota en Anfield.
Parecía, simplemente, un partido de esos en los que uno llega, perdona y se lleva un susto. No hubo acierto y el miedo asomaba. En algunas acciones se podía vislumbrar las ganas, o la ansiedad más bien, de ganar. Algunos errores llevaron los nervios a la grada, pero Pellegrini hizo su trabajo al descanso.
Segunda parte brillante
Los discípulos del chileno salieron del vestuario despojados de cualquier temor. Estaban ante los suyos, lo estaban haciendo bien y aquello no podía encontrar otro resultado que no fuera la victoria local.
Y así fue.
Tres minutos después de reanudarse el partido Silva recibió un balón dentro del área. Opción clara de disparar para el canario, que, en lugar de buscar portería, tuvo la calma necesaria para encontrar a Yaya Touré a su izquierda. El hombre encargado de rematar la faena –como el tercer gol en Kiev o el penalti definitivo en Wembley- abrió la lata. Ya. Fuera miedos.
Un pase de Bony al hueco, entre Guzan y su defensa, lo aprovechó Agüero para marcar, de rebote, el segundo gol de la tarde.
El Manchester City tenía hambre, ambición, y no cesó en su empeño de buscar más goles. En el minuto 58, Agüero pasó el balón a Silva en la frontal del área e inicio una carrera hacia la portería rival. Silva devolvió la pared con un globo que sorteó por arriba a la zaga villana y llegó a los pies del argentino que, de un fuerte diparo, anotó el tercero. Tres goles en menos de veinte minutos.
Raheem Sterling hizo el cuarto cuando solo llevaba cinco minutos sobre el césped. El internacional inglés se resarció de los partidos ante el Liverpool en los que estuvo cerca de ver portería.
El marcador aún pudo ampliarlo Agüero. Una caída de Iheanacho en el área daba la oportunidad al que a la postre sería el hombre del partido, para cerrar una fantástica actuación con un hat-trick. El disparo del 10, sin embargo, se estrelló contra el poste.
Vuelta a la senda de la victoria
El City ganó tres puntos. Pero también ganó en confianza. El empate entre Tottenham y Arsenal antes de que arrancara el choque en el Etihad, vuelve a dar opciones –si es que las había perdido- a un equipo que viajará el próximo sábado a Carrow Road para enfrentarse al Norwich. La tarea está clara: seguir sumando de tres en tres y meter presión a los de arriba. El Manchester City vuelve a ganar.