El belga marca tras ser reclamado del banquillo en la victoria del City al Everton 3-1 – KBD tuvo que ser sacado en camilla poco después

El City reservó su plaza para la final de la Capital One Cup tras remontar y ganar al Everton 3-1.

Kevin de Bruyne salió del banquillo para dar el paso que ha logrado que los Blues vayan directos a Wembley, marcando un gol antes de ser sacado del campo en camilla tras una actuación impresionante en la segunda mitad del partido.

Ahora el City puede prepararse para una final en febrero contra el Liverpool, con vistas a ganar la League Cup por segunda vez en las últimas tres temporadas.

El partido se vivió como una intensa montaña rusa de principio a fin.

Con un ambiente que echaba chispas dentro del Etihad y una asistencia récord para el club de 50.048 seguidores, el City se propuso lograr un gol que igualara el agregado.

Manuel Pellegrini hizo cuatro cambios en el once que empató 2-2 contra el West Ham el pasado sábado, en un intento de desorientar a los Toffees, que tenían la esperanza de conseguir un puesto en lo que habría podido ser una final cien por cien de Merseyside.

El Everton apareció con la intención de repetir el resultado logrado en el partido de Premier League en su estadio hace una quincena, cuando se convirtieron en el primer equipo en más de cinco años que conseguía someter a los Blues con un empate 0-0, y se presentaron con una defensa parecida, alentando al City e intentando encontrar un punto débil en el equipo local.

La técnica funcionó en los primeros momentos, con los Blues incapaces de crear ninguna oportunidad clara y los Toffees demostrando lo peligrosos que pueden ser en el contraataque.

El City no prestó atención a las advertencias, y a los 18 minutos de partido el equipo encajó el primer gol de la noche, dejándoles con dos goles de diferencia en el resultado total.

Ross Barkley explotó el espacio del centro del campo y se movió hacia el borde del área del City antes de mandar un pase raso que pasó por delante de Willy Caballero y entró en la esquina de la red.

El City necesitaba responder de forma rápida – y lo logró seis minutos después. El pase por lo alto de David Silva a Sergio Agüero hizo que el argentino intentara marcar, pero el balón fue bloqueado y le quedó a Fernandinho en el límite del área, lanzando el balón de forma que dio a Leighton Baines de camino a Joel Robles para nivelar el marcador de la noche.

Era exactamente lo que el médico les había recetado, pero los Blues aún tenían mucho trabajo por delante.

El City estuvo a punto de subir el marcador por todas en el minuto 37 cuando Agüero cortó por la derecha un golpe indómito a distancia que dio en el poste, y el intento de Silva de marcar en el rechace fue parado por Robles.

Los equipos se fueron al descanso con un empate en la balanza. Jesús Navas entró por Fabian Delph al empezar la segunda mitad, y los Blues continuaron presionando para lograr un segundo gol que les pudiera llevar a la prórroga.

Justo antes de que llegara la hora, Silva llegó con la cabeza a un centro desde la derecha, pero su esfuerzo quedó en nada al dar el balón contra el poste.

De Bruyne se incorporó a la acción en el minuto 65 para sustituir a Yayá Touré, y a los cinco minutos el belga embelesaba a los asistentes en el Etihad al driblar el pase atrás de Raheem Sterling desde la derecha.

No era ni más ni menos que lo que el City se merecía, y con 20 minutos aún de partido, quedaba tiempo para encontrar el gol que pondría a los Blues de camino a Wembley por primera vez en dos años.

El Everton parecía como si se hubiera desinflado, mientras que el City continuaba creciéndose y los esfuerzos de los Blues fueron recompensados a 14 minutos del final con el espectacular centro de De Bruyne que Agüero no desaprovechó.

El gol le quitó presión al City, y De Bruyne había sido el responsable, cambiando las tornas al empate con su magnífica aparición estelar.

El City continuó dominando el partido para matar cualquier posibilidad del Everton, pero casi hacia el final de la segunda parte, De Bruyne se desplomó y se quedó tendido tras aterrizar de forma extraña en la rodilla, teniendo que ser sacado en camilla tras con una merecida ovación en pie de los asistentes durante su salida. 

Los Blues tuvieron que sufrir ocho minutos de tiempo añadido, pero nunca dejar de tener la ventaja que habían luchado por conseguir.

Finalmente, el árbitro pitó el final del partido que confirmó la cita que los Blues tienen el mes que viene en Wembley con el Liverpool.