Tras una asombrosa actuación para doblegar al Dinamo de Kiev por 3-1, el City da un paso de gigante hacia los cuartos de final de la Liga de Campeones.

Fue una victoria merecida. Los sky blue dominaron el juego durante varias fases del partido y tomando una ventaja de dos goles gracias a los tantos de Sergio Agüero y David Silva.

Aunque el Dinamo puso en apuros durante algunos minutos al City, un gran gol de Yaya Touré en el minuto 90 completaba una brillante actuación de todo el equipo y justificando el descanso el pasado domingo de la mayoría de los titulares en Kiev.

En una noche fría en el Olímpico de Kiev, los citizen hicieron diez cambios en la alineación con respecto al choque del Chelsea el pasado fin de semana. Solo Fernando conservó su puesto.

Sin haber competido desde mitad de diciembre, no sorprendió que el Dinamo de Kiev estuviera fresco y lleno de vitalidad en los primero minutos. Andriy Yarmolenko puso en peligro la meta rival con un centro a los cinco minutos que Joe Hart desvió por encima del larguero. Los campeones ucranianos buscaron a su estrella en cada ataque.

Fernando in action against Dynamo Kyiv

Los de Manchester superaron la presión inicial de su contrincante y fueron metiéndose gradualmente en el partido comenzando a amenazar a los locales a través de David Silva y Yaya Touré. Ambos con una participación determinante en el gol que abrió el marcador en el minuto 15.

El saque de esquina de Silva encontró la cabeza de Touré que, inteligentemente, bajó el balón para que Agüero rematase anotando un gol crucial. Su decimonoveno esta temporada.

El tanto elevó la confianza de los mancunianos en ellos mismos. Justo lo que necesitaban después de tres derrotas consecutivas. Fue el decimosexto gol del Kun en sus últimas diecisiete titularidades en Liga de Campeones.

Según avanzaba el primer tiempo, el City estaba más fuerte, más rápido y más agresivo, asegurando la posesión y mostrando una imagen similar a la de la victoria en Sevilla.

Era cuestión de tiempo que los hombres de Pellegrini doblaran su ventaja. Gael Clichy envió un balón desde lejos que Agüero controló y pasó a Sterling que, en carrera, vio a David Silva en el segundo palo. El español empujó el balón al fondo de las mallas.

El tercero estuvo a punto de llegar momentos más tarde cuando Agüero, en carrera hacia la portería, realizó un disparo desde cerca que salió desviado.

Sergio Aguero in action against Dynamo Kyiv

Con los más de 60.000 espectadores en silencio, el Manchester City salió tras el descanso dispuesto a completar el trabajo y dar un nuevo paso hacia los cuartos de final de la Liga de Campeones. El Dinamo empezó tomando riesgos a sabiendas que la única forma de recuperarse era marcando pronto en la segunda mitad.

Esta táctica envitaba al City a crear peligro con contraataques incisivos. Sterling amenazó en dos ocasiones con sentenciar la eliminatoria con sendas carreras hacia el área. Sin embargo, fueron los locales los que anotarían con un disparo rechazado de Vitaliy Buyalskiy después de que se cumpliese la hora de partido.

Fue duro para los celestes, que habían dominado durante tanto tiempo, pero el Dinamo había estado llamando a la puerta y ahora habían recobrado vida.

Silva reclamó penalti momentos después del gol pero, tal y como había hecho en una acción similar de Sterling, el árbitro no señaló nada.

El Dinamo estaba siendo mejor y la grada les animaba incesantemente. El City necesitaba asegurarse de no encajar un nuevo gol. Los visitantes dieron la vuelta a la situación en la última fase del encuentro con continuas acciones de Agüero, Silva y Fernandinho en busca de un tercer gol que sentenciara la eliminatoria.

Manchester City players celebrate their second goal against Dynamo Kyiv

Entonces tuvo que aparecer Joe Hart que, con una fantástica parada, evitó el empate de Buyalskiy en el minuto 79 mientras en la otra portería Touré desaprovechaba una buena opción para marcar en el minuto 82.

Con el partido llegando a su fin, el propio Yaya Touré mató la eliminatoria tras una excelente pared con Fernandinho antes de enviar el balón a la escuadra desde veinte metros.

No era más que lo que mereció el City en una noche en la que cada jugador visitante fue candidato a ser nombrado mejor jugador del partido.