Los goles de Agüero y Milner en la primera parte fueron anulados por los de Doumbia y Natcho tras la reanudación.
Fue un partido con dos partes totalmente diferenciadas. En la primera, el City controló el choque, llevo peligro al área rival y no concedió ocasiones. En la segunda, todo lo contrario.
Y eso que la cosa empezó de maravilla. Antes de la media hora de partido, Silva sacó la varita entre líneas y dejó solo a Dzeko, que esperó la salida de Akinfeev para ceder al Kun y que éste hiciera el primero.
El tanto del argentino, el octavo en cinco partidos, pareció allanar un partido que se volvió más de cara con el segundo, obra de Milner.
El centrocampista inglés finalizó en el segundo palo una jugada entre Touré, Zabaleta y Agüero y mandó a los suyos al vestuario con dos de ventaja que fácilmente pudieron ser tres si el palo no hubiera escupido otro remate del propio Milner.
Tras la reanudación el equipo pareció contagiarse del ambiente. Frío y tranquilo – el encuentro se jugó a puerta cerrada por la sanción del CSKA- el campeón de Inglaterra bajó las pulsaciones y se apagó.
Enfrente, el campeón ruso no tenía otra opción que quemar todas sus naves y agarrarse a cualquier opción que le diera vida en el grupo.
Doumbia, desde el banquillo, dio una marcha más al ataque local y recortó distancias tras convertir un peligroso centro de Musa desde la derecha.
Pellegrini reaccionó y dio entrada a Navas y Fernandinho por Dzeko y Silva para dotar de contención al centro del campo.
Los de Slutsky se volcaron arriba y encontraron premio a cuatro minutos del final gracias a un penalti cometido por Kolarov.
Natcho la puso imposible para Hart desde los once metros y firmó unas tablas que complican al City su trayecto en la máxima competición continental.
La siguiente jornada será el 5 de noviembre, también ante el CSKA, en el Etihad Stadium.