They thought it was all over - and it nearly was - but Sergio Aguero had other ideas as City finally came alive in the Champions League.

El ‘16’ de los citizens, autor de alguno de los momentos más memorables de la historia reciente de este club, volvió a llevar a su equipo a otro nivel.

Cuando parecía que el futuro en la Champions era más negro que nunca apareció él, un delantero con calidad para dar y regalar.

Sus disparos, con la derecha o con la izquierda, siempre ajustados al palo, tumbaron a un equipazo como el Bayern.

Y es que Agüero fue el principio y el final de un partido un partido que se recordará con el tiempo.

Él fue el encargado de expulsar a Benatia antes de los primeros 20 minutos de juego con un penalti que luego transformó.

Enfrente, el campeón alemán, demostró que no vino de paseo al Etihad y le dio la vuelta al marcador antes del descanso gracias a Alonso y Lewandowski, dos fichajes de tronío para los de Guardiola.

Templó bien el Bayern ante la impotencia de un City que no encontraba el hueco. Pero la realidad era que no había buscado bien.

Se trataba de dársela al Kun, un mago del área, de la finalización y del gol.

El delantero argentino aprovechó un error de Xabi para hacer el empate e hizo el de la victoria en el descuento para llevar la locura a un Etihad rendido a su Emperador.

En la Roma de los emperadores, en la Ciudad Eterna, el City tendrá que refrendar su condición como uno de los 16 mejores equipos de Europa.

Con Agüero, nada es imposible.