La FA Cup de 2011 residirá junto con la clasificación para la Champions League en la lista de honor de los Blues.
Por fin una plantilla de jugadores ha dado un paso más para escribir sus nombres en los libros de historia y darle nuevos héroes a las generaciones modernas.
Ahora los nombres de Tévez, Yaya y Richards sonarán con fuerza y orgullo junto a los de Bell, Lee y Sumerbee.
Esta ha tenido que ser la final más ruidosa de la FA Cup que se recuerde, con las dos aficiones intentando espolear a sus jugadores durante sus múltiples enfrentamientos y grandes disputas en el sofocante estadio de Wembley.
“Por unos momentos fue una final épica, llena de momentos preciosos y precisos y por otros la edición 130 de este famoso e histórico trofeo no fue lo más bonito que se puede ver, aunque la pasión y el orgullo de los aficionados fue incesante. El adjetivo que mejor la definiría es ‘emocional’”.
Y más que nunca después de 74 minutos de dominio del City, cuando Yaya Touré escribió el segundo capítulo de su idilio con Wembley tras marcar el gol de la victoria en la misma portería en la que hizo el tanto en la semifinal ante el United.
Nadie, ni el más ciego de los observadores, podría decir que el Manchester City no se mereciera ganar este duelo entre dos Cities.
Como era de esperar, Mancini volvió a llamar al capitán Carlos Tévez pero menos predecible era la titularidad de Mario Balotelli y Aleks Kolarov, que dejó fuera del lateral izquierdo a Pablo Zabaleta.
Etherington y Huth, las dos mayores dudas del Stoke en la previa, fueron titulares, algo que no sorprendió en exceso.
Los Blues tuvieron un inicio fabuloso, los primeros 15 minutos se jugaron casi en su totalidad en el campo de Stoke. Thomas Sorensen hizo una maravillosa parada tras un disparo de Tévez y Yaya Touré reventó el poste con un obús desde fuera del área.
El movimiento de los hombres de Mancini fue espectacular, en especial de Balotelli, que mostró una encomiable disciplina tanto en ataque como en defensa mientras el Stoke se veía obligado a aguantar y a ganar saques de banda en mitad de campo para sacudirse la presión.
El día de Sorensen pasó de brillante a sensacional cuando voló para despejar un disparo de Balotelli y despejar el balón a córner. Es complicado de entender que Dane no sea el número uno de los Potter viendo estas actuaciones.
Su parada llegó justo antes de que en el minuto 24 se llevara a cabo una celebración Poznan en honor de Neil Young, un emotivo y merecido homenaje.
Los Blues gozaron de muchas oportunidades seguidas, pero ninguna mejor que cuando Silva condujo y disparó desde nueve metros. Su tiro se fue por encima del larguero cuando parecía que lo más fácil era marcar.
El Stoke mientras tanto seguía con su táctica de mandar balones altos a Kenwyne Jones.
Hubo un pequeño cambio tras el descanso, con el Stoke teniendo más la pelota y el conjunto citizen más inmóvil, pareciendo falto de ideas y con menos confianza, con sus corazones rotos por las paradas de Sorensen y con sus piernas desgastadas por el césped.
Fue Jones el que tuvo la oportunidad más clara para abrir el marcador en la segunda parte, pero su remate de cabeza fue blocado por un bravo Joe Hart.
Después llegó el momento que todos los fans del City habían estando esperando, en algunos casos rezando por que viniera, cuando los disparos de Silva y Balotelli fueron bloqueados y llegó Touré para mandar a la red el balón suelto.
La historia está hecha de esos momentos.