“Guardiola quiere mejorar el fútbol…”

Es posible que esta cita de Johan Cruyff, el inspirador filosófico y futbolístico de Pep Guardiola, sea la que mejor defina al nuevo entrenador del City.

Guardiola llega al Etihad Stadium con una reputación sin igual en el mundo del fútbol, donde es visto como un innovador, un maestro de la táctica y un líder nato.

Con una lista de títulos sin parangón en sus siete años en el banquillo, el entrenador de 45 años se ha ganado la fama de saber aprovechar al máximo los recursos que tenga a su disposición, algo que hace que su fichaje sea más emocionante que cualquier jugador cambiando de club en el continente este verano.

El ascenso de Pep desde el banquillo del Barcelona B hasta ganar la Liga de Campeones se produjo con un telón de fondo muy distinto el al del fútbol de 2016.

Tras una era en la que la transición entre defensa y ataque era la acción más decisiva de un partido, permitiendo que un fútbol pragmático y de contragolpe prosperara, Pep mostró que había otro camino.

Su camino. El de Cruyff. El camino bello.

Sin mención del “tiki-taka”.

“Detesto todos esos pases porque sí, todo ese tiki-taka”. Opinión de Guardiola según Martí Perarnau en su libro sobre Pep. “Tienes que pasar el balón con una intención clara, con el objetivo de llegar a la portería contraria. No se trata de hacer pases porque sí”.

Mientras la posesión del balón es el centro de la filosofía futbolística de Pep, solo hacen falta unos minutos viendo a su FC Barcelona o a su Bayern Munich en acción para darse cuenta de que su control del balón no es una posesión estéril.

Sus equipos experimentan, las posiciones de los jugadores fluyen, fuerzan sobrecargas, inclinando el terreno de un lado a otro, arrollando con pases precisos y carreras implacables que se cruzan.

Fútbol bonito, sí, pero hay mucho más que estética.

Hablar con Guardiola es darse cuenta de que los pilares tácticos de su fútbol son tan importantes como el carácter, la determinación y el espíritu de lucha que exige a sus jugadores.

Un jugador debe estar dispuesto a sacrificarse por sus compañeros. El ego se queda fuera, sin excepciones. El ataque y la intensidad apuntalan la inherente elegancia de Pep para tomar el mando.

Aquí es donde entra el liderazgo.

No hay una fórmula única en su manejo del vestuario, sino un acercamiento a medida para todas las personalidades de un vestuario.

Su gente cercana lo describe como un hombre que asume toda la presión para “convencer” a sus futbolistas para que jueguen, que peleen, que ganen.

Si un jugador no está a la altura de sus estratosféricas expectativas, Guardiola se culpará a sí mismo y a nadie más.

“No puedo prometer títulos pero estoy convencido de que los aficionados estarán orgullosos de nosotros”. Estas fueron las palabras que utilizó Pep en su primera rueda de prensa en el FC Barcelona. Palabras cuyo eco resuenan en Manchester tras asumir su nuevo trabajo.

Tal vez no prometiera trofeos en sus primeros pasos con el club con el que conquistó Europa como jugador, pero los consiguió. Todos ellos.

Pep ganó La Liga en tres de sus cuatro temporadas en el Camp Nou, en las que además ganó la Liga de Campeones en dos ocasiones. Los gigantes catalanes también se llevaron la Supercopa de España tres veces, dos Copas del Rey, la Supercopa de Europa y el Mundial de Clubes de la FIFA.

Tienes 41 años y lo has ganado todo como jugador y como entrenador con el equipo de tu infancia. ¿Dónde vas desde ahí?

La respuesta, como suele ser normal en el nuevo entrenador del City: “Seguir aprendiendo”. Ya sea tomando consejos del maestro del ajedrez Garry Kasparov, de cocineros con estrella Michelin como su buen amigo Ferran Adrià, o de sus compañeros en el mundo del fútbol, Pep tiene la misma curiosidad sobre el mundo que le rodea que un niño, y utilizará ese aprendizaje para su trabajo en la oficina y el campo de entrenamiento.

El apetito insaciable de Guardiola por la educación, junto a su obsesión de por vida por el fútbol y el compromiso a sus ideas sobre cómo debería jugarse le llevaron a la Bundesliga para afrontar un desafío lejos de su tierra.

Fue un reto lo que le trae ahora a Inglaterra, como lo fue hace tres años cuando llego al Allianz Arena.

¿Podría Pep hacerlo sin Messi? ¿Sin Iniesta, Xavi y Busquets? ¿Sin su lengua materna? ¿En otra cultura? ¿En otra liga? ¿Cómo te haces con las riendas de un Bayern Munich ganador del triplete que está en la cima de su potencial?

Un nuevo entrenador en un nuevo país con un grupo de jugadores a los que no conoce y que lo han ganado todo.

¿Lo haces todo pedazos y empiezas de nuevo? No. Guardiola solo firmó a un jugador durante su primer mercado de fichajes, cambiando la idea de que un entrenador debe construir desde una posición de fuerza.

Pep absorbió lo mejor de la institución balompédica que es el Bayern y lo mezclo con sus propias e innovadoras ideas tácticas para producir parte del mejor fútbol que Alemania haya visto jamás.

No era una copia del FC Barcelona sino algo nuevo. Un equipo a su imagen con elementos artísticos y fantásticos pero construido sobre las bases de una organización y hambre de victoria puramente germánicas.

Mejoró sus jugadores. Ganadores de la Liga de Campeones y del Mundial. Les enseñó a jugar en nuevas posición, les mostró otra forma de ganar como equipo y le adoraron por ello.

En palabras de los protagonistas:

Lahm: “Nos llevó a otro nivel”.

Lewandowski: “¿Un obseso? Correcto. Se preocupa de cada detalle y siempre pide el cien por cien en los entrenamientos y los partidos”.

Neuer: “Guardiola ha llevado al Bayern adelante en todos los aspectos. He aprendido mucho de él como futbolista y como ser humano”.

Ribery; “Es imposible imaginar el equipo sin él”.

Robben; “Es una gran experiencia trabajar con él, porque con él es fútbol las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Piensa constantemente en cómo mejorar al equipo y a los jugadores”.

Bajo la amenaza del Borussia Dortmund, Pep lideró a sus conquistadores bávaros a las semifinales de la Liga de Campeones en sus tres temporadas en Alemania. Ganó la Bundesliga tres veces y el doblete liga y copa en dos ocasiones.

Deja Alemania con un asombroso récord sin igual: en siete años como entrenador, Guardiola promedia un título cada 20 partidos.

Ahora se responderá la pregunta que ha intrigado a los aficionados desde que empezó a ligarse a Guardiola a la Premier League. Ganó en España. Ganó en Alemania. ¿Seguirá Pep ganando en Inglaterra?

El técnico de 45 años llega a Manchester para satisfacer un deseo que le perseguía desde su etapa de jugador: trabajar en la Premier League.

En una liga cuyo juego es conocido por su rapidez y agresividad, el mundo del fútbol espera con gran expectación para ver si las ideas técnicas y tácticas de Guardiola se asientan y echan raíces en este nuevo entorno.

El Manchester City ha cambiado mucho desde que Pep no logró concretar los términos de un contrato al final de su carrera como futbolista tras unas pruebas que hizo en el club en 2005. “Completamente la decisión correcta”, admite él mismo ahora.

11 años después, con su nombre siendo sinónimo de innovación y éxito, Guardiola hereda un equipo que logró un hito en la Liga de Campeones en mayo, pero que cumplió en la liga doméstica en las últimas dos campañas tras tres años de dominación.

Su primera prioridad en esta nueva era de la historia del club será la de volver a ganar el título de liga, algo que ha logrado en sus siete temporadas de entrenador salvo en una.

“Para Pep, ganar es una consecuencia de jugar bien.”

Las palabras de Thierry Henry, que jugó a las órdenes del Barcelona. ¿Pero cómo planea Pep ganar en Inglaterra?

Más allá de cambios en la plantilla, ¿qué hará Pep con la materia prima que encuentre en Manchester en un club que parece perfectamente preparado para su llegada? ¿Qué retoques y ajustes habrá? ¿Cómo combinará sus ideas con la concepción del fútbol de la Premier League? ¿Habrá algún jugador joven capaz de llamar su atención y lograr un ascenso rápido?

El desarrollo de las cosas en los próximos días, semanas, meses y años promete ser una de las historias más cautivadoras del deporte.

Empieza una nueva era.