Aquí van algunos datos interesantes que quizá no conozcas sobre nuestro nuevo delantero…
Sé tú mismo
Nolito proviene de una familia de clase trabajadora. Dice que es un tipo normal que intenta vivir una vida normal: “Trato de ser una persona normal a pesar de ser futbolista. Me gusta pasar el tiempo con mis amigos. Sé que cuando todo esto acabe volveré a ser alguien normal”.
Mucho de esto tiene que con su infancia, cuya gran parte pasó con sus abuelos Dolores y Manuel en una casa con doce personas. Su abuelo era pescador y fue él quien convenció a Nolito para que siguiera su sueño de ser futbolista. Vivió para ver a su nieto firmar por su querido Barcelona.
El atacante dedica cada gol a Manuel, así como a su compañera Laura y su hija Lola.
Sin lujos
Nolito no es de coches grandes y ostentosos. Condujó un mini a un entrenamiento del Celta de Vigo y dijo: “Claro, como futbolistas cobramos mucho, unos más que otros, pero la mayor satisfacción es hacer feliz a la gente con tu fútbol. No puedes comprar esa sensación ni con todo el dinero del mundo”.
Trabajaó como ayudante de carnicero con 13 años y debido a que su abuela tuvo 11 hijos, Nolito tiene 30 primos.
Tiempo libre
En las convocatorias de la selección, a Nolito le gusta jugar al póker y escuchar flamenco, más incluso, al parecer, que al también internacional español Sergio Ramos. A menudo él es quien da volumen a la música para disfrute de sus compañeros.
El chico de los debuts
Nolito se ha ganado la fama de debutar de forma memorable en sus respectivos equipos. Con el Celta de Vigo, él sacó el córner que terminó en gol en propia puerta de Cristiano Ronaldo para que los gallegos consiguieran su primera victoria contra el Real Madrid en 40 años.
Con el Benfica marcó consecutivamente en sus primeros cinco partidos, ganándose comparaciones con la legendaria estrella del Benfica Eusebio, ¡ni más ni menos! Marcó dos goles en su primer encuentro, en la ronda previa de la Liga de Campeones frente al Trabzonspor.
Figura paterna
El entrenador del Barça, Luis Enrique, es una especie de figura paterna para Nolito, habiéndolo dirigido en el Barcelona B y en el Celta de Vigo. Dijo a su delantero que debía creer más en sí mismo y le cambió drásticamente la dieta, algo que tuvo un gran efecto: “Estaba en una encrucijada cuando empecé a trabajar con él”, dice Nolito.