En la temporada en la que celebra medio siglo de la conquista de la Copa de Europa, el Celtic se despide de la competición continental en el Etihad Stadium.

Scott Brown levantaba el pasado 27 de noviembre en Hampden Park la Copa de la Liga de Escocia, primer título de la temporada para el Celtic y primero de Brendan Rodgers en su estrenada etapa en Glasgow. El último trofeo en las vitrinas de Celtic Park no es un trofeo cualquiera, sino el que suma 100 en la historia del próximo rival del City en la Liga de Campeones que además este próximo 2017 celebrará el medio siglo de la conquista del más preciado del centenar de títulos, la Copa de Europa lograda en Lisboa en 1967.

Después de dos años de domino en Escocia pero de ausencia en la fase de grupos de la máxima competición, Rodgers se hizo cargo del Celtic el pasado verano en el puesto de Ronny Deila con el objetivo de devolver a situar al equipo entre los grandes del continente en una temporada tan significatuva. Y lo hizo después de superar al Hapoel Beer Sheva israelí en la última fase de clasificación. Los Hoops volvían a la elite europea para celebrar el medio siglo de la conquista de la Copa de Europa en el Estadio Nacional de Lisboa, ante el Inter de Milán, el 25 de mayo de 1967.

Durante los primeros meses del curso ya se han llevado a cabo varios actos en honor a los héroes del 67, los primeros campeones de Europa del fútbol británico, conocidos como los Leones de Lisboa. Un libro y una película recientemente estrenada recuerdan la conquista del equipo de Jock Stein ante el conjunto italiano dirigido por Helenio Herrera y con Luis Suárez y Sandro Mazzola como principales estrellas sobre el césped, campeón de Europa en 1964 y 1965. Los goles del Tommy Gemmell (63’) y Stevie Chalmers (84’) sirvieron para levantar el tanto inicial de Mazzola (6’) y convertir aquel equipo de muchachos, todos nacidos en un radio de 30 millas de Glasgow, en héroes.



Entre ellos Jimmy Johnstone, el pequeño y hábil extremo, pionero de la gran tradición escocesa de surcadores de la banda, que siguieron Davie Cooper, Willie Henderson, Tommy Hutchinson o Willie Johnstone. Comparado con Garrincha y apodado The Flying Flea su estatua es una de las que salvaguarda Celtic Park, junto a las de Stein, el padre Walfrid, fundador del club, y el capitán de aquel equipo, Billy McNeill. Completaron el once en Lisboa, Ronnie Simpson bajo los palos, Jim Craig en el lateral derecho, Tommy Gemmell en la banda izquierda y John Clark formando pareja de centrales con McNeill. Un medio del campo con Bobby Murdoch y Beri Auld en el eje y Johnstone y Bobby Lennox por las bandas. Y Willie Wallace por detrás del único delantero, Stevie Chalmers.

El Celtic dejaría por el camino a Zúrich, Nantes, la Vojvodiba de Yugoslava y el Duckla de Praga para llegar a Lisboa. El título europeo cerraría una temporada perfecta con el triplete escocés y supondría el mayor hito de un  equipo dominador, vencedor de diez títulos de liga en doce temporadas entre 1966 y 1977, ocho Copas y seis Copas de la Liga y que tres años después, en 1970 pudo repetir éxito continental pero cayó en la final de la Copa de Europa ante el Feyernoord.

En un año especial, los de Glasgow se han reencontrado con la Liga de Campeones y el City ha sido partícipe de ello. En Celtic Park brilló el espectáculo, con un apasionante 3-3. Con todo decidido en esta última jornada, la andadura europea escocesa en la temporada 2016-2017 llegará a su final en el Etihad Stadium. Que siga la fiesta.