Willy Caballero convirtió un empate 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga, en la gloria para el Club de la tanda de penaltis, aunque el meta argentino es modesto como y no quiere recordar esa tarde en Wembley en estos términos. “Fue una copa del City, eso es lo importante”, asegura.
Pero el argentino fue el indiscutible rey de Wembley en el penúltimo día de febrero de 2016, con tres paradas en la tanda que aseguraron el título para el equipo de Manuel Pellegrini.
Concentrado y decidido, Caballero se plantó sobre la línea de gol como un gaucho en un duelo, fijando la mirada en los jugadores del Liverpool antes de intervenir de forma decisiva y desatar la locura entre los aficionados del City situados detrás de él.
Cuando Adam Lallana se dispuso a lanzar lo que sería el cuarto penalti de los Reds, el ‘13’ del City era, simplemente, invencible y firmó una parada espectacular que dio a Yaya Touré la oportunidad de marcar el gol del triunfo.
Sin haber fallado nunca un penalti durante su etapa en el club, Touré tampoco lo hizo entonces y sus compañeros salieron disparados desde el centro del campo para celebrar con el centrocampista y el héroe bajo palos.
Para Caballero fue una ocasión especial más allá de sus heroicas intervenciones. Con 35 años entonces, fue la culminación de un recorrido futbolístico que lo había llevado desde Boca Juniors, pasando por Elche y Málaga en España, hasta la gloria en el Etihad.
“No es poca cosa, era una final, era un momento decisivo y quedará para siempre en la historia del club, sin duda”, afirma.
“Después de diez años, no he olvidado lo increíble que fue aquel día. Aún era una etapa temprana antes de que el City ganara muchos títulos”.
“Cada vez que un jugador tiene la oportunidad de ganar algo, es especial. Mi último título había sido más de diez años antes, cuando estaba en Boca Juniors. Así que para mí fue totalmente diferente que para otros jugadores”.
“Trabajé duro para tener esa oportunidad y celebrarlo con mis compañeros. Venía de seis años en segunda división, luego un descenso, jugar en primera… así que fue más difícil, pero también más gratificante para mí que para otros, porque ellos habían ganado la liga con el City en años anteriores”.
Caballero llegó al Etihad en el verano de 2014, reencontrándose con el técnico del City, Manuel Pellegrini, con quien ya había coincidido durante su etapa en el Málaga.
Tras comenzar su carrera en Boca Juniors y pasar posteriormente a España, fue en el Málaga donde mostró su nivel, encadenando un récord del club de 480 minutos sin encajar gol en una época dorada para andaluces.
Después de terminar cuartos en La Liga, el Málaga alcanzó los cuartos de final de la Champions League antes de caer de forma polémica ante el Borussia Dortmund de Jürgen Klopp.
Pellegrini quiso volver a contar en el City con su antiguo guardameta, convencido de que sería el recambio ideal de Joe Hart.
“Estoy seguro de que Willy será muy importante para nosotros, pero tenemos al mejor portero de Inglaterra en Joe Hart”, afirmó el chileno tras su fichaje.
“Los grandes equipos necesitan dos jugadores por puesto porque tenemos que disputar muchos partidos a lo largo del año”.
“La mejor manera de lograr el máximo rendimiento de los jugadores es que haya una gran competencia entre ellos.”
Caballero debutó con el City en Wembley en el partido que abría la temporada 2014/15, donde el campeón de la Premier League cayó 3-0 ante el Arsenal, antes de pasar a participar en los partidos de copa nacionales.
El equipo no pudo progresar en ninguna de las ellas, eliminado sorprendentemente en casa por el Newcastle en la Copa de la Liga y por el Middlesbrough en la FA Cup.
Pero la siguiente campaña de la Copa de la Liga comenzó con fuerza, con una victoria por 1-4 en Sunderland, un contundente 5-1 ante el Crystal Palace y otro triunfo por 4-1 frente al Hull City.
El Everton se interpuso en nuestro camino y, tras una derrota por 2-1 en Goodison Park, el City remontó la eliminatoria en Manchester con un 3-1, a pesar de encajar primero de nuevo.
El Liverpool de Klopp superó al Stoke City en los penaltis para alcanzar la final, pero para Caballero existía la duda de si jugaría en la capital.
El guardameta había recibido algunas críticas y había presión para que Joe Hart entrara en su lugar, pero Pellegrini no tenía ninguna duda sobre quién estaría bajo palos tras su promesa a su portero de copas.
“Prefiero perder el título antes que faltar a mi palabra. No había ninguna posibilidad de que Willy no jugara”, afirmó entonces el chileno. “Puede que para algunos la palabra no sea importante, que lo más importante sea ganar, pero yo creo que mi palabra es más importante que el fútbol”.
No fue la preparación ideal para Caballero, pero significó mucho contar con el respaldo de su entrenador y de sus compañeros, incluido Hart.
“Sé que fue difícil llegar a la final con confianza porque no había jugado mucho”, recuerda
“Mucha gente pensaba que Joe merecía jugar, porque es un portero top, top para el City. Sé que los aficionados esperaban verle a él”.
“Sé que Manuel Pellegrini recibió muchas críticas por la decisión de ponerme, pero tengo una relación muy buena con él”.
“Desde que trabajamos juntos en el Málaga, me dio la confianza para jugar esa final, y además yo había disputado toda la competición de copa, así que no cambió de idea para la final. Eso fue especial para mí, entender su decisión”.
“Fue un momento difícil, tuve que lidiar con muchas críticas, no solo de periodistas o periódicos. Muchas críticas ahora llegan a través de las redes sociales, así que tenemos que acostumbrarnos, pero hace diez años no era fácil. Creo que en ese momento me emocioné un poco”.
Una parada temprana le ayudó a asentarse, aunque lo cierto es que fue más bien un espectador durante gran parte del partido, ya que el City dominó y encadenó ocasiones.
Sergio Agüero estrelló un disparo raso en el poste tras un ligero desvío del portero antes de que finalmente nos adelantáramos con un potente remate de Fernandinho desde un ángulo cerrado.
El portero del Liverpool, Simon Mignolet, firmó varias intervenciones de mérito y, cuando Philippe Coutinho marcó el empate en los minutos finales, parecía que sería otro guardameta el recordado como héroe aquel día.
“¡Qué equipo teníamos!”, recuerda Caballero. “Y además no pudimos contar con Kevin De Bruyne porque estaba lesionado. Jugamos muy bien y creamos muchas ocasiones”.
“Creo que hicimos un partido bastante bueno y que probablemente merecimos ganar en los noventa minutos”.
“Pero recuerdo que Mignolet hizo una actuación muy buena, salvando a su equipo, salvando al Liverpool, en muchas, muchas ocasiones. Si ellos hubieran ganado, probablemente habría sido el MVP.”
Al no haber un ganador en la prórroga, el partido se decidió en los penaltis y Caballero, ya con fama de parar lanzamientos desde los once metros, tuvo la oportunidad de convertirse en el protagonista principal.
Habló con los entrenadores de porteros Xabi Mancisidor y Richard Wright, así como con Joe Hart, para analizar los penaltis de los jugadores del Liverpool y también para ponerse en la mentalidad adecuada.
Habían investigado a los lanzadores rivales, información que Caballero tuvo muy en cuenta.
Pero el City comenzó mal: Emre Can marcó con un penalti estilo panenka, antes de que el lanzamiento de Fernandinho se estrellara en el poste.
Caballero cuenta que entonces decidió confiar en su instinto y aprovechar un enfoque algo más relajado, ganando unos centímetros extra desde la línea de gol.
Adivinó correctamente y detuvo el disparo de Lucas Leiva a su izquierda antes de que Jesús Navas igualara.
“Tuve una conversación con Xabi cuando terminó el partido y también con Joe y con Richard Wright sobre lo que íbamos a hacer”, explica Willy.
“Les dije que, si no paraba el primero o no estaba cerca, como muestran las estadísticas sobre cómo lanza el rival, empezaría a tomar mis propias decisiones”.
“Porque quería tener confianza en mí mismo, y si no ganábamos, o si no paraba ningún penalti, probablemente estaría más contento con mi decisión que con las estadísticas”.
“Can lanzó el primer penalti de una manera totalmente distinta a la que solía usar, y después de eso, solo intenté esperar y seguir mi decisión, seguir mi instinto, y pude parar algunos penaltis”.
“Por supuesto, era otra época, porque el portero podía adelantarse un poco de la línea. Ahora es diferente, pero yo solía esperar hasta el último momento”.
El amago de Coutinho no engañó a Caballero, que detuvo el tercer penalti antes de que Agüero pusiera al City por delante con tranquilidad.
El lanzamiento de Lallana fue potente, bajo y dirigido a la derecha de Caballero, pero el portero estiró el brazo con fuerza y lo desvió.
Touré cerró la tanda con un 3-1 y sus compatriotas argentinos Agüero, Pablo Zabaleta y Martín Demichelis se lanzaron sobre él tras sus heroicas intervenciones.
También fue especial que el padre de Caballero viajara desde Sudamérica para ver a su hijo jugar en Inglaterra por primera vez y presenciar su actuación extraordinaria.
“Mi familia y mi padre estaban en el estadio”, recuerda. “Lo recuerdo porque mi padre no está acostumbrado a viajar desde Argentina a Inglaterra, así que era su primera vez”.
“Fue algo mágico, algo con lo que sueña un portero. Soñamos con vivirlo, ¿sabes?”.
“Cuando el marcador está empate, que un portero pueda parar algunos penaltis es algo más grande que cualquier otra cosa”.
Recuerda que Oasis se unió a las celebraciones en el vestuario tras el partido, pero los jugadores no pudieron desmadrarse demasiado, ya que tres días después tenían un importante partido de Premier League contra el Liverpool en Anfield.
Pero fue una tarde que quedó para siempre en la memoria, sobre todo para Caballero, que se siente inmensamente orgulloso de su contribución al éxito del City.
“Tenemos algo que contar a nuestra familia y a los aficionados del City, y escribimos un poquito de página en la historia del Manchester City”, afirma.