Pase lo que pase el sábado entre el City y el Aston Villa, es poco probable que veamos un gol parecido al que marcó nuestro capitán en ese mismo estadio hace casi 20 años.

A finales de noviembre de 2006, una época muy distinta para ambos clubes, el central Sylvain Distin marcó un gol en nuestra victoria por 1-3 en Villa Park que resultaba difícil de creer.

Distin era conocido por su extraordinaria velocidad y una zancada tan larga que devoraba el terreno sin apenas castigar su cuerpo.

El francés fue un inamovible en la defensa junto a Richard Dunne, y la pareja fue una de las principales razones por las que el City mantuvo su puesto en la máxima categoría a mediados de la década de 2000.

A pesar de todos sus numerosos puntos fuertes, que hicieron que el City tuviera mucha suerte de contar con Distin en sus filas, nunca fue un goleador regular.

Aquel partido se disputó a mitad de su quinta y última temporada con los Blues, y sólo había conseguido cuatro goles en sus primeros 177 partidos como jugador del City.

Por eso, cuando el imponente número 15 realizó una entrada al centrocampista del Villa Gavin McCann en el borde de nuestra propia área, nadie habría esperado lo que vino a continuación.

Jugó el balón hacia la banda para el delantero Georgios Samaras y la mayoría habría pensado que ahí terminaba su participación en la jugada.

Sin embargo, Distin irrumpió por delante del centro del campo del Villa y pidió la pared a Samaras.

Dos toques lo llevaron desde la línea de medio campo hasta el área, superando al impotente Liam Ridgewell, antes de una excelente definición con la izquierda ante el portero Stuart Taylor.

Fue quizá el ejemplo más claro de cómo Distin había liderado a este equipo con el ejemplo y una determinación absoluta.

El City ganó 1-3 en una de nuestras actuaciones más destacadas de una temporada difícil, y acabó finalmente en la decimocuarta posición antes de una renovación bajo la dirección de Sven-Goran Eriksson.

Como ya se mencionó, aquella fue la última temporada de Distin en el City, ya que se marchó al Portsmouth y después pasó por el Everton y el Bournemouth, hasta retirarse en 2016.

Sigue siendo uno de los mejores jugadores que nunca fueron reconocidos con la selección absoluta de Francia.