Patrick Vieira, quien jugó en el Manchester City en la última etapa de su carrera, tocó el cielo con las manos en Francia 98.

En la memoria colectiva será seguramente recordado como una merecida leyenda de la historia del Arsenal, pero no hay que olvidar que Patrick Vieira tuvo un breve pero muy exitoso paso por el Manchester City.

Llegó en el mercado de invierno de 2010, sin coste alguno, procedente del Inter del Milán, a sus 33 años. Muchos podrían creer que a esa edad estaría en el ocaso de su carrera.

En la temporada y media que estuvo en el equipo skyblue, el centrocampista francés se afianzó en la medular.

En los 46 partidos que disputó con el Manchester City, Vieira marcó 6 goles y repartió 3 asistencias. También tuvo un papel importante en la FA Cup que los skyblues conquistaron en 2011.

Después de su estancia en Manchester, Vieira decidió que era el momento de colgar las botas para iniciar su carrera como entrenador. Empezó como Football Development Executive en el propio City.

Estando inmersos de lleno en el Mundial, con Francia como candidata a repetir la corona de 2018, hemos querido fijar la vista atrás para recordar el papel que tuvo Vieira en el primer Mundial que ganó con Francia, en 1998.

MUCHA COMPETENCIA EN ESE CENTRO DEL CAMPO FRANCÉS

Vieira llegaba al Mundial de su país, Francia, muy joven. Tenía 22 años, pero en el Arsenal ya se había convertido en uno de los grandes baluartes del equipo.

Junto con Petit y Parlour, eran los tres indispensables en el centro del campo gunner de un Arsenal que esa temporada, la 97-98, estuvo imperial. Los de Arsène Wenger cosecharon el preciado doblete Premier League – FA Cup. Anelka, Overmars, Bergkamp eran los nombres que sobresalían de aquel equipazo.

Vieira, que ya llevaba un par de años entrando en las convocatorias de Aimé Jacquet, fue seleccionado para la gran cita.

Esa Francia del 98 era, junto a Brasil, una de las grandes favoritas para vencer el Mundial. La nómina de centrocampistas galos era especialmente notoria: Deschamps, Karembeu, Petit, Djorkaeff, Zidane…

Con esa competencia, Vieira, pese a su temporadón con el Arsenal, tenía complicado hacerse hueco.

Afortunadamente para sus intereses, Francia se paseó en los dos primeros partidos, venciendo 3-0 a Sudáfrica y 4-0 a Arabia Saudita.

Eso permitió a Francia sellar el pase para los octavos de final después del segundo partido de fase de grupos, así que en el tercero, Jacquet se pudo permitir alinear a jugadores que no estaban teniendo muchos minutos.

Ese fue el caso de Vieira, que jugó los 90 minutos de ese tercer partido. Francia estaba clasificada, pero se jugaba la primera posición de grupo. Ganó ese encuentro por 2-1 contra Dinamarca y el centrocampista rindió a un gran nivel.

 

REVULSIVO EN LA FINAL CONTRA TODO PRONÓSTICO

Tras una primera fase de grupos inmaculada, Francia tuvo un camino hacia la final bastante complicado.

En octavos, vencieron a Paraguay por 1 a 0 con gol en la prórroga. En cuartos, tras un 0-0 al final de la prórroga, ganaron a Italia en los penaltis. En semifinales, remontaron un 0-1 contra Croacia.

En esos tres partidos, Patrick Vieira no jugó ni un solo minuto, por lo que todo hacía presagiar que en la final contra la todopoderosa Brasil se quedaría en el banquillo.

No obstante, las circunstancias de esa final fueron las ideales para que el centrocampista pudiera ingresar al campo en un partido tan trascendental.

Los Bleus se avanzaron en el minuto 28 con un gran cabezazo de Zidane a la salida de un córner. En el 46, de nuevo Zidane, de nuevo de cabeza, de nuevo de córner, puso tierra de por medio con el 0-2 antes del descanso.

El paso por los vestuarios agitó a la canarinha, que quería reengancharse en el encuentro. En el 68, Marcel Desailly fue expulsado por doble amarilla. Dugarry entró en su lugar.

Con los Rivaldo, Bebeto, Denílson, Ronaldo y compañía volcados sobre el área francesa, Jacquet decidió sacar del terreno a un llegador como Djorkaeff para dar entrada a un centrocampista con más contención como Vieira en el 74.

Nuestro protagonista no falló. Cumplió con nota. Ayudó a mantener la portería a 0 de Francia y no sólo eso. Dio la asistencia de gol a Petit en la última acción del partido, que sirvió para establecer el 0-3 definitivo.

LA MEDALLA DE CAMPEÓN MUNDIAL, GUARDADA EN UN BANCO

A sus 22 años, Patrick Vieira había tocado la gloria con las manos. Era campeón del mundo en un Mundial celebrado en su país.

Años después, el centrocampista recordaba lo que más retuvo en la memoria de ese Mundial que ganaron: “Fue la celebración en los Champs-Élysées. Ver a gente tan diversa celebrando el éxito fue muy bonito en un momento en el que había muchos problemas de racismo en Francia”.

Un Patrick Vieira que reveló que guarda la medalla de campeón del mundo en una caja fuerte de un banco, para evitar perderla.