Joao Cancelo habló sobre los valores que le inculcó su familia en una entrevista muy íntima en el magazine de la Champions League, "Champions Journal".

El defensa portugués explica cómo sus padres tuvieron que asumir varios trabajos para cuidarlo a él y a su hermano Pedro, hasta que una tragedia ocurrió en 2013.

La madre de João, Filomena Cancelo, murió en un accidente de coche en enero de 2013.

Para João en particular, la pérdida de su madre hizo que se cuestionara si quería seguir jugando a fútbol mientras lidiaba con el luto.

El lateral, que en aquellos momentos tenía 18 años, encontró la fuerza para seguir a través de su hermano y su padre, pero fue un momento muy duro en su vida y admitió que nunca se ha recuperado del todo desde entonces.

“Vengo de una familia humilde. En Portugal a menudo no hay trabajo. Mi padre se tuvo que ir a Suiza para ganar dinero y dar apoyo a nuestra familia”, dijo João.

“Viví con mis abuelos maternos, así que veía muy poco a mi madre durante el día. En algunos momentos llegó a tener tres trabajos diferentes y sólo la veía a la hora de comer por el mediodía”.

“Los valores que me inculcaron, tanto mi madre como mi padre, fueron la humildad, el amor, la dedicación y el compromiso - valores que me enseñaron desde la niñez”.

“Mi madre es la persona a la que admiro más en este momento. Le pido disculpas a mi padre - sé que no se lo toma personalmente -, pero mi madre es más como yo”.

“Su personalidad es más similar a la mía. Sólo yo sé lo que hizo por mí: las dificultades que tuvimos, las conversaciones en las que hablábamos de cuando no había dinero en casa”.

“Le diría que intentaría hacer todo lo posible para darle un futuro mejor, para que nunca más tuviera que trabajar”.

“Y hoy, pese a que está donde está, lo haría todo para que estuviera orgullosa de mí”.

“Mi madre fue siempre una luchadora. Además de los trabajos que tenía, siempre encontraba tiempo para llevarme y recogerme del entrenamiento. Estos fueron pequeños valores que ella me transmitió: no importa si hay muchas dificultades, siempre tenemos la fuerza para superarlas”.

“Ella era una persona alegre y aunque muchas veces estaba cansada, siempre tenía tiempo para mi hermano y para mí. Hoy también trato de que mi familia no se quede sin nada. Trato de darle a mi hija y a mi novia el amor que ella me dio”.

“Cuando perdí a mi madre, sentí que estaba en el fondo de un pozo. Me sentí como un robot que tenía que hacer su trabajo, luego irse a casa, luego otro día, día tras día. Cuando perdí a mi madre, no disfrutaba del fútbol. Estaba jugando porque tenía que hacerlo. Realmente pensé en rendirme porque ya no tenía sentido”.

“Pero el staff del Benfica me llamaba constantemente porque creían en mi potencial”.

“Mi padre dejó que las cosas se calmaran y luego me habló a mí. Me dijo que él y mi hermano me necesitaban. Necesitaban que fuera fuerte porque mi padre se tuvo que quedar en Portugal; no podía volver a Suiza”.

“Para entonces ya había firmado un contrato profesional con el Benfica y gran parte de mi dinero se usaba para mantener a mi familia, así que decidí volver a jugar. Al principio no fue fácil. No tenía fuerzas, ni ganas, pero esa conversación con mi padre y el amor que le tengo a este deporte me lo hizo superar todo”.

“Mi amor por el juego empezó a volver poco a poco. Recuperé mi sonrisa lentamente. De eso se trata la vida. No importa lo grande que sea la pérdida. Hay que seguir. Leí muchas cosas sobre guerreros y ciertas cosas son muy familiares para mí”.

“Me gustaría poder hablar con mi madre porque siempre hay algo que me falta. Incluso cuando consigo algo importante, siempre tengo esa sensación dentro. Es como siempre tuviera un vacío en mi corazón porque físicamente no está aquí”.

“En Portugal, siempre voy al cementerio a verla. Es como una obligación que tengo. Allí es donde me siento bien. Cerca de ella. Incluso si físicamente no está allí, me siento bien. Me limpia el alma, mis malas energías y me ayuda a vivir más feliz”.

“Una gran parte del amor hacia el fútbol es gracias a mi madre. Tuve grandes momentos con ella. Con frecuencia, cuando estoy jugando, aquí en Manchester o con la selección, tengo la sensación de que ella me está viendo. Siempre miraba hacia las gradas antes de que comenzara un partido, pero ahora ella no está allí”.

“Nunca pensé que nada superaría el amor que tenía por mi madre. Después nació mi hija, que es un amor inexplicable. La mejor cosa después de un día duro y cansado en el trabajo es llegar a casa y tener un abrazo y un beso de tu hija”.

“Algunas cosas no tienen precio. No importa cuánto dinero tengamos y no importa lo buena que sea nuestra calidad de vida. La mejor cosa en la vida son los pequeños momentos que nos regalan nuestros hijos”.

“Sólo quiero verla saludable. Estoy trabajando duro hoy para que ella pueda tener un futuro y vivir en paz. No quiero que pase por los momentos difíciles que pasamos mis padres y yo”.

Esta entrevista de Caroline De Moraes está extraída del nuevo número de Champions Journal, la revista oficial de la Champions League. Puedes comprar una copia a través de champions-journal.com