Iliman Ndiaye, de 26 años, ha estampado su firma en un contrato por cinco temporadas en el Etihad Stadium y sigue los pasos de Elliot Anderson, Gerónimo Rulli, Ayyoub Bouaddi y Allan para reforzar la joven y ambiciosa plantilla de Enzo Maresca.
Ndiaye, un centrocampista ofensivo de enorme talento que puede actuar en cualquiera de las dos bandas, se ha fraguado la reputación de ser uno de los jugadores más vistosos de ver en la Premier League durante las dos últimas campañas en el Everton.
Al ser preguntado en su primera entrevista con City Studios sobre cómo describiría su estilo de juego, Ndiaye se mostró entusiasmado:
“Un jugador muy hábil al que le gusta regatear”, declara.
“Me gusta hacer que los aficionados se levanten de sus asientos pero, sobre todo, ayudar al equipo a ganar. Y creo que aportando mis mejores cualidades puedo conseguirlo aquí”.
El nuevo fichaje del City siguió un camino poco habitual para llegar a la élite del fútbol.
Tras criarse en el norte de Francia, se trasladó inicialmente a Marsella, en el sur del país, antes de poner rumbo a Dakar, en Senegal.
Posteriormente llegó al Reino Unido, donde comenzó a jugar en el Boreham Wood y con los Rising Ballers antes de iniciar su andadura en el fútbol profesional a los 19 años.
Ndiaye atribuye a su padre, bailarín y coreógrafo, gran parte de los cimientos de su forma de regatear y moverse sobre el terreno de juego.
“Con mi padre estuve practicándolo desde que era pequeño. Obviamente, a día de hoy me sale de forma natural. Haga lo que haga, proviene de todo lo que hacía cuando era más joven”, declara.
“Me entusiasmaba mucho esa faceta del regate; veía vídeos de los mejores regateadores del mundo y luego me ponía a practicarlo en el campo con mi padre”.
“Pelé, Maradona, Zidane, Messi... todos esos jugadores de desborde. Por supuesto también Neymar, Ronaldinho, Ronaldo el brasileño. Todos los mejores”.
“Si quieres ser el mejor tienes que fijarte en lo que hacen los más grandes, y de ahí viene mi forma de regatear”.
“Mi padre ha sido realmente importante. Desde mi primer entrenamiento, desde mi primer equipo en Francia. Siempre ha estado a mi lado, junto a mi madre y mis hermanas; siempre han estado ahí y han tenido esa fe en que algún día lo lograría”.
“Obviamente ellos también creían en lo mismo que yo, en mi deseo de ser uno de los mejores jugadores del mundo y llegar a la élite. Así que han sido fundamentales para mí y me han ayudado a llegar a donde estoy hoy”.
Ndiaye disfrutó de una gran relación con la afición del Everton y considera vital que futbolistas y afición remen juntos para que un equipo tenga éxito.
“Es muy importante”, afirma. “Te ayudan en el campo, os ayudáis mutuamente; te dan un impulso y una energía extra. Por mucho que ya tengas ese fuego interior por ganar para el equipo, también quieres ganar para los aficionados. Quieres verlos felices y poder conectar con ellos”.