Siempre es complicado comparar a jugadores de diferentes generaciones, pero les preguntamos a algunos de sus rivales si Colin Bell se adaptaría al City de hoy.

Existe un consenso entre los contemporáneos de Colin Bell: la “joya de la corona” de la era dorada del City de finales de los 60 y principios de los 70 habría brillado con la misma intensidad en la actual época histórica del club.

Tony Brown, máximo goleador e histórico jugador con más partidos en el West Bromwich Albion, insiste en que Bell no sólo habría encajado a la perfección en la etapa de los 18 trofeos bajo el mando de Pep Guardiola, sino que el técnico catalán lo habría adorado.

Por su parte, John Richards, héroe icónico del Wolverhampton Wanderers, cree que Bell habría sido el capitán durante todo este magnífico periodo de dominio de los Skyblues.

“No tengo ninguna duda de que Colin entraría en el equipo del City de esta era”, afirmó Brown.

“No lo digo a la ligera, porque tengo el mayor de los respetos por lo que el City ha logrado con Pep, pero eso demuestra la estima en la que tengo a Colin”.

“Creo que a Pep le habría encantado Colin: lo habría adorado absolutamente por su capacidad de trabajo, su entrega y, por supuesto, su calidad innegable”.

“Con Pep tienes que trabajar duro. Eso lo veo claro. Me da la sensación de que, si no te esfuerzas, con él no juegas”.

“No tendría ningún problema con Colin. Sería un sueño de gestionar para cualquier entrenador”.

Él era absolutamente brillante. Sería un espectáculo en el fútbol moderno. Era un jugador “box to box”, con mucha energía y una potencia de carrera increíble.

“Le conocían como ‘Nijinsky’ (en referencia al famoso caballo de carreras). Era capaz de superar en carrera a cualquiera. En el juego actual, con lo que se exige por la cantidad de minutos y partidos que se juegan, y el despliegue que hay que hacer, sería una auténtica sensación”.

“Hacía esas internadas potentes para llegar al remate y, cuando lo hacía, invariablemente marcaba. Tenía resistencia y velocidad. Era el mejor en todo eso, pero además sabía jugar al fútbol. Era un futbolista genuinamente maravilloso. Simplemente era un jugador de primerísimo nivel”.

Richards, conocido cariñosamente como “King John”, opina lo mismo en cuanto a la capacidad de Bell para brillar en este equipo de los Skyblues que lo ha conquistado todo en la última década:

“¡No sólo habría entrado en el equipo de Pep, sino que habría sido el capitán!”

La habilidad y el talento que tenía son cualidades que trascienden las épocas:

“En mi opinión, fue el centrocampista ofensivo con más talento natural de su generación. Era pura clase. Era el jugador más destacado, sin ninguna duda”.

“Su destreza era tan natural que hacía que las cosas parecieran muy, muy fáciles. Lo hacía todo con una comodidad asombrosa. Era un jugador increíble: su resistencia, su calidad... Rara vez cometía errores”.

“No podías dejarle ni un centímetro de espacio. Era un gran pasador y un finalizador magnífico. Sólo hay que ver los goles que marcó, ¡y eso que era centrocampista! Es algo extraordinario”.

Bell formó parte de la Santísima Trinidad junto a Mike Summerbee y Francis Lee, rodeados de otros grandes como Neil Young, Joe Corrigan y Tony Book, los Skyblues arrasaron con todo a su paso en una era de oro para el Club.

Tanto Brown como Richards son grandes admiradores de aquel equipo que ganó la Liga, la FA Cup, la Copa de la Liga y la Recopa de Europa, e insisten en que Bell era la luz que más brillaba en el City:

“Cuando eres jugador, hablas con tus compañeros, analizas a los rivales y señalas a los mejores. Colin Bell siempre era el tema de conversación”, continuó Brown.

“Sí, tenían jugadores maravillosos como Franny Lee, Neil Young o Mike Summerbee, pero Colin siempre era el centro de la charla en el vestuario”.

“Se decía: ‘¡Tienes que marcarlo a él. Tienes que seguirlo de cerca’. Es fácil decirlo, pero luego tenías que hacerlo, y eso no siempre era tan sencillo”.

“Jugar contra él era una pesadilla. Rebosaba calidad futbolística por todos lados”.

“Aquel City de los 60 y 70 era un equipo formidable. Los recuerdo bien porque nos ganaron en la final de la Copa de la Liga de 1970. Íbamos ganando 1-0 porque Jeff Astle marcó muy pronto batiendo a Joe Corrigan. Luego, Mike Doyle marcó el empate y Glyn Pardoe sentenció en la prórroga.

“Tenían jugadores magníficos. Eran de primerísima categoría. Eran futbolistas maravillosos moldeados en un bloque fantástico liderado por su capitán Tony Book, que vaya jugadorazo era. Cada vez que te enfrentabas al City, sabías que te esperaba un partido duro”.

“Fíjate en el equipo en el que jugaba. Sólo mira los cinco delanteros que se enfrentaron a nosotros con el Wolves en la final de la Copa de la Liga de 1974: estaban Colin Bell, Mike Summerbee, Denis Law, Franny Lee y Rodney Marsh”, añadió Richards. Creo que Colin era el mejor de todos”.

“Si Colin jugaba bien y estaba en forma, el Manchester City era imbatible, así de sencillo”.

Brown anotó 279 goles en 720 partidos entre 1963 y 1980 para los Baggies.

Entre sus logros se incluyen la Copa de la Liga de 1966 y la FA Cup de 1968, una convocatoria con la selección de Inglaterra, además de haber sido nombrado tres veces Futbolista del Año de las Midlands.

De hecho, terminó la temporada 1970/71 como el máximo goleador de la Division One (la antigua Primera División) con la asombrosa cifra de 28 goles jugando como centrocampista.

Sus 20 años en el Albion le llevaron a tener su estatua de bronce en 2014.

El hombre apodado “The Bomber”, que ahora tiene 80 años, sigue siendo un visitante habitual del estadio, trabajando como comentarista en la BBC Radio West Midlands. Así, en los días de partido, puede pasar junto a su propia estatua, ubicada fuera de la Tribuna Este, de camino al trabajo.

Bell, por supuesto, también tiene una estatua en el Etihad, además de la tribuna que lleva su nombre, y Brown considera que gestos como esos demuestran la veneración que se le profesa en el club Skyblue.

“Eso te lo dice todo, ¿no?”, añadió.

“Te indica lo gran jugador que debió ser y la estima en la que lo tenían los empleados, la afición y los jugadores del Manchester City”.

“Los clubes no conceden esos honores fácilmente. Cuando has tenido tantos grandes jugadores como ha tenido el City en su historia, el hecho de que Colin sea el único que tiene una tribuna con su nombre es algo increíble”.

Richards, por su parte, pasó 14 años en el Wolves, durante tres décadas, y marcó 194 goles en 485 partidos.

A sus 75 años, formó una pareja de ataque formidable con Derek Dougan, la cual impulsó al Wolves en su camino hasta la final de la Copa de la UEFA en 1972.

Dos años más tarde, marcó el gol de la victoria en el primer título del club en la Copa de la Liga en Wembley contra el City. Se mantuvo en el equipo para el triunfo en la misma competición seis años después contra el Nottingham Forest. Fueron los dos dos trofeos más importantes de su carrera.

Él está totalmente de acuerdo con Brown y cree que el nombre de Bell será recordado por siempre:

“Su nombre es venerado en todo el mundo. Eso continuará”, añadió.

“En el Wolves todavía hablamos de Billy Wright hoy en día. Él jugó en las décadas de 1940 y 1950”.

“El nombre de Colin será para siempre parte del Manchester City y de su historia”.

Finalmente, Brown, originario de Wythenshawe y un orgulloso mancuniano, rechazó al City cuando estaba en formación para unirse al West Brom.

Había aceptado fichar por los Skyblues bajo la dirección de George Poyser, pero terminó firmando un contrato con los Baggies tras ser invitado a una prueba y a una vuelta por sus instalaciones.

Es un momento de esos que cambian el destino. En otra vida podría haber sido compañero de equipo de Bell. ¿Qué piensa él de esa realidad alternativa?

“En el fútbol nunca se sabe cómo habrían resultado las cosas”, añadió.

“Pero sí, podría haber terminado siendo compañero de Colin”.

“Lo único que puedo decirte es que habría sido un privilegio jugar a su lado”.