Croacia quedó eliminada del Mundial de una manera un tanto cruel al perder por 2-1 ante Portugal. Esto significa que Mateo Kovačić y Joško Gvardiol no consiguen avanzar a los octavos de final.
Por contra, dos jugadores portugueses del City, Rúben Dias y Matheus Nunes, sí que pueden avanzar de ronda.
Pese a que el equipo de Roberto Martínez controló claramente la primera parte, Ivan Perišić adelantó a Croacia al inicio de la segunda mitad, después de que Kovačić obligara a Diogo Costa a realizar una gran parada instantes antes, tras una internada por la izquierda.
Sin embargo, los portugueses respondieron con un penalti transformado por Cristiano Ronaldo veinte minutos antes del final, después de que al delantero del Al-Nassr le hubieran anulado un gol anterior por fuera de juego.
Poco después, Kovačić volvió a estar a punto de anotar, cuando su disparo desde la frontal del área, tras una potente arrancada desde atrás, se estrelló en el poste.
Aun así, Portugal acabó llevándose el triunfo gracias a un cabezazo picado de Gonçalo Ramos que decidió el partido en el tiempo añadido.
Fue un duro golpe para Croacia, a la que ya le habían anulado dos goles por fuera de juego antes de que Gvardiol volviera a marcar con prácticamente el último balón del encuentro, solo para que el linier levantara de nuevo el banderín por un offside muy justo.
Rúben Dias jugó el partido entero, mientras que Matheus Nunes se quedó en el banquillo. Por lo que respecta a los croatas, Kovačić jugó prácticamente todo el encuentro y Gvardiol entró en el descuento.

Por su parte, la Argelia de Aït-Nouri fue claramente superada por 2-0 ante Suiza en Vancouver.
Breel Embolo puso por delante a los suizos en el minuto 10, tras un centro atrás de Johan Manzambi, y Dan Ndoye amplió la ventaja apenas 60 segundos después de la reanudación con un remate certero, tras una pérdida de balón de Argelia.
El exjugador del City Riyad Mahrez fue quizá quien estuvo más cerca de recortar distancias, aunque su remate al primer toque dentro del área fue bloqueado poco después del segundo gol.
Suiza, que logró su primera victoria en eliminatorias de un Mundial desde 1938, probablemente debió sentenciar el partido cuando Fabian Rieder falló un gol cantado a unos diez minutos del final, pero ya habían hecho suficiente para clasificarse.
