El Manchester City no rentabilizó su dominio del balón y cayó en el derbi de Manchester.

Dominó el balón el City desde el inicio, pero el United dominó los espacios. Acorralaron los celestes a los de rojo en los primeros minutos del choque, moviendo el esférico a su antojo e incluso aculumando la posesión más del 70% del tiempo. Estérilmente, sin efecto.

Dos goles, dos golpes. El primero, de Anthony Martial, para hacer tambalear las bases del juego celeste. Perdió confianza el City, ganó en inseguridad. El segundo, de Scott McTominay, para cerrar el partido.

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