Claudio Reyna es recordado, merecidamente, por ser uno de los jugadores estadounidenses con mayor talento.

Un centrocampista que vistió la camiseta del City entre 2003 y 2007, y que también cuenta con experiencia mundialista. Empezó a destacar en la Bundesliga jugando para el Bayer Leverkusen y el Vfl Wolfsburg. Luego firmó por el Glasgow Rangers, antes de jugar para el Sunderland. En el verano de 2003 llegó al Etihad Stadium.

Durante su tapa en el club, jugó 87 partidos y marcó cuatro tantos antes de regresar a la Major Soccer League, donde terminó su carrera en el New York Red Bulls.

Para entonces ya había dejado huella en la Copa del Mundo. Debutó con la selección en enero de 1994, pero tuvo que ver desde el banco cómo Estados Unidos alcanzaba los octavos de final del campeonato del que eran anfitriones. Brasil, posterior campeona, les apeó con un solitario gol de Bebeto a un cuarto de hora del final del partido.

En 1998, ya asentado en el equipo estadounidense, disputó los tres partidos de la fase de grupos que disputaron los norteamericanos. Que disputaron y que perdieron ante Alemania, Irán y Yugoslavia.

En Corea del Sur y Japón, en 2002, ayudó a los Estados Unidos a superar la fase de grupos. No disputó el primer choque de los norteamericanos, que vencieron por 3-2 a Portugal, pero lució el brazalete de capitán en el empate a uno frente a Corea del Sur, y en la derrota por 3-1 ante Polonia.

Pese a caer ante los polacos, los Estados Unidos alcanzaron los octavos de final, donde se enfrentaron a sus vecinos de México. Y saltó la sorpresa. Los de las barras y estrellas se impusieron por 2-0.

Dos goles que valieron un billete a cuartos de final. Allí esperaba Alemania, que venció con el decisivo gol de Michael Ballack.

Cuatro años más tarde, Reyna volvió a ser el capitán del combinado que aterrizó en Alemania. Un equipo que en esta ocasión no logró supercar la fase de grupo. La República Checa les derrotó por 3-0 en su primer choque. En el segundo, Estados Unidos empató a uno con Italia, que terminaría el torneo como campeona del mundo.

En el tercer envite, nueva decepción. Claudio se lesionó durante el primer tiempo y tuvo que ver desde el banquillo cómo Ghana vencía por 2-1 en un encuentro reñido que decidió el tanto de Stephen Appiah desde los once metros.